sábado, 17 de noviembre de 2012

Era casada


Ya la había visto antes, esa cara bonita y el pelo corto Quiso saber su nombre y donde vivía Le interesaban sus caderas  No las podía apartar de su mente Como su risa y coquetería con que platicaba La vio un día por la Cande y creyó Que por ahí viviría.   Aunque a diario se presentó en el jardín del barrio Para ver si la encontraba de nuevo Nunca tuvo suerte. Hasta que la vio en el tianguis Un sábado de abril Que presurosa compraba el mandado Quiso acercarse a saludarla
Pero antes la admiró enfundada en ese pantalón blanco inolvidable La siguió a prudente distancia extasiado Y cuando casi le habla Llega un sujeto que la toma por la cintura  Le da un beso en la boca Y se alejan con el mandado platicando… La dama era casada; él no lo sabía.

José Luis santana avalos
5 de agosto 09

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