Ya la había visto antes, esa
cara bonita y el pelo corto Quiso saber su nombre y donde vivía Le interesaban
sus caderas No las podía apartar de su
mente Como su risa y coquetería con que platicaba La vio un día por la Cande y
creyó Que por ahí viviría. Aunque a diario se presentó en el jardín del
barrio Para ver si la encontraba de nuevo Nunca tuvo suerte. Hasta que la vio
en el tianguis Un sábado de abril Que presurosa compraba el mandado Quiso
acercarse a saludarla
Pero antes la admiró enfundada
en ese pantalón blanco inolvidable La siguió a prudente distancia extasiado Y
cuando casi le habla Llega un sujeto que la toma por la cintura Le da un beso en la boca Y se alejan con el
mandado platicando… La dama era casada; él no lo sabía.
José Luis santana avalos
5 de agosto 09

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