Era
temprano pues el sol aun no calentaba, salieron de la casa con prisa en cuanto
abrieron la puerta, querían llegar pronto al campo buscando como siempre bajo
cualquier piedra y detrás de cada
arbusto, era importante encontrar algo, lo que fuera. Se agruparon y cruzaron
la calle, nadie entendía porque tanta prisa, si siempre se les veía desde
temprano cantando o galaneando con las pollas, pero esta vez era diferente, sí
cantaron como siempre, antes de que saliera el sol pero pa’ decirle a la banda
que ya era hora, había que caminar y
llegar al campo reconocerlo y ganar portería pues el partido seria reñido y ya
lo habían dicho: el que es gallo en cualquier cancha canta, mas cuando la
selección mexicana se enfrentaba a Honduras, con el ánimo en alto, a la
gallada no le importó la noticia de un día
anterior, cuando el secretario de economía mandaba a la perrada un regalito de
impuestos, que al parecer era uno de los 10 puntos que anunciara el presidente
días antes.
Más
eso era minucia con el gran acontecimiento del 09/09/09 por la noche, cuando
había que demostrarle a los Catrachos quienes eran los aztecas. Pero en la
cancha del barrio era otra cosa, nada era seguro, podía aparecer un perro y dar
al traste con el partido, o que simplemente las cosas fueran como las
propuestas de un político que antes de las elecciones prometían la prosperidad
y el bienestar al pueblo, y al final sólo cambiaran la curul a otro que no la
gano en las elecciones.
Pero
en la cancha de la colonia del poniente de la ciudad todo estaba dispuesto para
que se efectuara un partido del que se ha denominado como el “juego del hombre”
y los once gallos y gallinas de la
“maldita” estaban dispuestos a todo, sólo era cuestión de tiempo.
Salud
para todos los aficionados del futbol que no quisieron anular su voto pues
creyeron en las falsas promesas de sus políticos, y de regalo les dan entre dos
y tres por ciento de impuesto en chelas, cigarros y vino. ¡¡¡Si se puede, si se
puede, si se puede!!!…

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