sábado, 1 de agosto de 2009

6 de julio


Por: José Luis santana avalos
Había sido una noche de pocas, en que la adrenalina fue como un caudal sin control ni medida… todo había estado a pedir de boca. Pero era un nuevo día y la sensación de estar en otro cuerpo conforme iba despertando se apoderaba de quien hasta ese momento creía que era. Se levantó y caminó a donde creyó que estaba el baño, quiso mojarse la cara para despabilarse, más no supo donde encontrarlo, pues de momento descubrió con asombro que ese no era su cuarto, ni su casa, aunque la cama era la de siempre, sabía que era la suya pues no soporta dormir en otra que no fuera la de él. No entendía lo que estaba pasando, era todo tan extraño, aunque aun sentía esa emoción de poder y satisfacción que da el saber que tienes el control, por lo que quiso salir de esa confusión y buscó su pantalón para sacar la cartera y sus credenciales. La credencial estaba ahí en medio de otras, con esa cara extraña y desconocida que le miraba con la indiferencia que siempre han tenido todas las credenciales del IFE, se restregó los ojos pues el que parecía ser él, no se le hacía familiar y aunque se notaba que esa credencial tenia la marca que le hacen después de asistir a votar, no pudo reconocerse. En realidad la duda lo empezó a mortificar y su confusión se hace evidente en un temblor que le recorría todo el cuerpo, pero quiso salir confiado a la calle, para ver si el aire fresco y alguien le ayuda a aclarar la sensación de extravio, el sol apenas despuntaba en el lunes 6 de julio y en ese momento la calle lucia sola, tal vez adormilada por todos los acontecimientos de la noche anterior, y él, no sabía si en realidad era Samuel Rivas Peña.

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