viernes, 18 de septiembre de 2009

Me dejaste solo

Era difícil poder dejar de pensar en lo mismo pero seguía caminando, aunque le dolía la espalda. Recordó como fue todo, cuando al dar vuelta a la esquina, ahí estaban los batos y sus compas lo dejaron solo, pues salieron corriendo cuando se dieron cuenta que eran más que ellos, pero él se quedo y les hizo frente hasta que lo tumbaron y lo dejaron inconsciente, cuando logró despertar, le dolía todo el cuerpo, pero más en la espalda por donde dicen que están los riñones y se fue caminando, como quien va al cerrito de Santa Inés, no podía creerlo apenas había entrado a la banda y ya le habían puesto una putiza.
Se unió después de que su mamá murió, y los que lo madrearon se habían manchado con la tumba de su jefa, le llego la rabia y creyó que con esos que dijeron ser sus amigos la harían el paro, no fue así. Y va caminando sintiendo el dolor que a pesar de la madriza salía del fondo de su alma, al fin pudo comprender las palabras que la señora le dijo antes de morir: “Hijo esos muchachos no son tus amigos, solo te van a traer problemas…”. Era cierto, ahora lo entendía, llego a su casa vio la foto de su madre y la cruz de cenizas y veladoras que iluminaban la sala, quiso llorar y gritarle que tenía razón, pero no pudo.
Se quedo frente al recuerdo y la soledad, tomo un cuaderno y lápiz para escribir:
“Me dejaste solo
ya no quisiste que te viera
me quede sin ti
me quede sin mi
y así sigo aun
pero que importa
a quien le puede preocupar.
Al fin la soledad me queda bien
es una hija de la chingada
pero es amiga, nos jode en las noches
se despreocupa en las mañanas
y hasta se ausenta en el día.
Pero que importa, me dejaste solo
es mi tristeza la que no sabe
que hacer conmigo
se molesta y como jode
hasta cree que estoy loco
y ha llegado a pedir ayuda al odio
otro cabrón desquehacerado
que con cualquier motivo
se presenta con sus acciones perversas.
Pero prefiero a la soledad al fin a quien le puede preocupar
Que me quede sin mi
Como un perro que en su tristeza se lame sus heridas
Infectadas de odio y amor.”
Al fin pudo descansar sin fuerzas ni esperanza, la muerte lo recibió con esos brazos fríos y solidarios, al fin sólo a ella le hacía falta.
Sus “amigos” se preparaban para ir a las fiestas de Usmajac, donde ya planeaban una nueva iniciación de un chavo que creía que esos si eran compas.
Salud para tod@s en especial a los padres que ante el problema de las pandillas esconden la cara para no hacerse responsables de sus hijos o será que ¿tod@s somos pandilleros?

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