Era difícil poder dejar de pensar en lo mismo pero seguía caminando, aunque le dolía la espalda. Recordó como fue todo, cuando al dar vuelta a la esquina, ahí estaban los batos y sus compas lo dejaron solo, pues salieron corriendo cuando se dieron cuenta que eran más que ellos, pero él se quedo y les hizo frente hasta que lo tumbaron y lo dejaron inconsciente, cuando logró despertar, le dolía todo el cuerpo, pero más en la espalda por donde dicen que están los riñones y se fue caminando, como quien va al cerrito de Santa Inés, no podía creerlo apenas había entrado a la banda y ya le habían puesto una putiza.
Se unió después de que su mamá murió, y los que lo madrearon se habían manchado con la tumba de su jefa, le llego la rabia y creyó que con esos que dijeron ser sus amigos la harían el paro, no fue así. Y va caminando sintiendo el dolor que a pesar de la madriza salía del fondo de su alma, al fin pudo comprender las palabras que la señora le dijo antes de morir: “Hijo esos muchachos no son tus amigos, solo te van a traer problemas…”. Era cierto, ahora lo entendía, llego a su casa vio la foto de su madre y la cruz de cenizas y veladoras que iluminaban la sala, quiso llorar y gritarle que tenía razón, pero no pudo.
Se quedo frente al recuerdo y la soledad, tomo un cuaderno y lápiz para escribir:
“Me dejaste solo
ya no quisiste que te viera
me quede sin ti
me quede sin mi
y así sigo aun
pero que importa
a quien le puede preocupar.
Al fin la soledad me queda bien
es una hija de la chingada
pero es amiga, nos jode en las noches
se despreocupa en las mañanas
y hasta se ausenta en el día.
Pero que importa, me dejaste solo
es mi tristeza la que no sabe
que hacer conmigo
se molesta y como jode
hasta cree que estoy loco
y ha llegado a pedir ayuda al odio
otro cabrón desquehacerado
que con cualquier motivo
se presenta con sus acciones perversas.
Pero prefiero a la soledad al fin a quien le puede preocupar
Que me quede sin mi
Como un perro que en su tristeza se lame sus heridas
Infectadas de odio y amor.”
Al fin pudo descansar sin fuerzas ni esperanza, la muerte lo recibió con esos brazos fríos y solidarios, al fin sólo a ella le hacía falta.
Sus “amigos” se preparaban para ir a las fiestas de Usmajac, donde ya planeaban una nueva iniciación de un chavo que creía que esos si eran compas.
Salud para tod@s en especial a los padres que ante el problema de las pandillas esconden la cara para no hacerse responsables de sus hijos o será que ¿tod@s somos pandilleros?
viernes, 18 de septiembre de 2009
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