Por: José Luis Santana Avalos
Conejomán en esta ocasión les regala uno de los textos apócrifos de por estas tierras, cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia:
Al principio unos malandrines crearon los partidos y al IFE. Los partidos estaban hasta la madre de ratas, advenedizos, repetidores y sin nada que ofrecer al pueblo, las tinieblas regían sus entrañas. Mientras que la desesperación se hacia latente en los contendientes.
Dijeron los malandrines “Que Haiga elecciones” y se apuntaron un chingo de felones, vieron los malandrines que las elecciones era buen negocio y las separó de la perrada. Los malandrines llamaron al nuevo negocio “elecciones democráticas” y al pueblo tontejos borregos. Y atardeció y amaneció el día primero.
Dijeron los malandrines: “haiga un firmamento de muchos partidos para que separe a la chusma, a los de derecha con los de la “izquierda”. Hicieron pues los malandrines todo un firmamento con aparato regulador, con tribunal electoral, comités seccionales, distritos, leyes, escrutadores; pero muy bien separados: los que estaban arriba en el firmamento (por lo de firmar y e$a$ cosas) y todos los que estaban debajo de ellos. Y llamaron los malandrines a este firmamento “lo chido “.
Y así es como paso, que la “partidemocracia” llegó. Y atardeció y amaneció el día segundo.
Dijeron los malandrines: júntense todos los que quieran una mochada en esta movida, aparten su lugar, todos los partidos, empresarios, medios de comunicación e infinidad de burócratas, funcionarios del gobierno se dividieron. Y así fue.
Los malandrines a ese movimiento llamaron “defensores de la democracia y la libertad”. Y vieron los malandrines que todo era bueno.
Dijeron los malandrines “que se haga todo una industria electoral, una gran campaña publicitaria para justificar por qué la perrada tiene que ir a votar, que se preparen las campañas con su buena dosis de estiércol, regalitos, mentiras y espectáculos gratuitos que se haga el carnaval electoral. Y vieron los malandrines que esto era bueno. Y atardeció y amaneció el día tres.
Dijeron los malandros: que haiga aparatos de seguridad que vigilen a la pinche chusma, mandemos a los judas, al ejercito, a la peefepe, afi, sisen, para que separen y detengan a todo el que se oponga a la “democracia”. Que se contraten a las televisoras para que con sus telenovelas y chismes de la farándula apendejen a la población. Y así fue.
Hicieron pues los malandrines dos grandes apartados: una grande con suficiente personal para atender cualquier brote de inconformidad y otro que actuaria desde dentro de los hogares, por las noches en horario estelar. Estos dos grupos su finalidad única, distraer al pueblo y alejarlo de cualquier organización popular. Vieron los malandrines que esto era bueno. Y atardeció y amaneció el día cuarto.
Dijeron los malandrines: llénese todas las calles de propaganda política, píntense todas las bardas con frases llenas de mentiras, llénese de spots la televisión y la radio, que no quede ningún lugar, ni periódico que lleve la propaganda con las esperanzas para la raza más ignorante. Vieron los malandrines que todo lo que se preparó que estaba bien para conseguir lo que buscaban. Motivaron a todos sus seguidores, con un gran discurso de lo que es la “democracia” y los enviaron a cada rincón del pueblo para que multiplicaran sus mensajes. Y atardeció y amaneció el quinto día.
Dijeron los malandrines: produzca el ife spots, que sean ridículos y mamíferos, que atosiguen a la perrada con frases como: “y si yo no cuento los votos, ¿Quién lo hará?. Que la tele produzca animales vivientes con sus programas por demás estúpidos. Que todos los reptiles, las bestias, los salvajes -por animales- sean los protagonistas en todos los canales para que se acuñe en el pueblo que lo mejor para ellos es nuestra opción. Así es como todas las clases de animales salvajes, de bestias y reptiles pulularon por todos los rincones de la pobre nación.
Dijeron los malandrines: seleccionemos a los candidatos a nuestra imagen y semejanza: que mande a la chingada a la gente cuando reclame por no cumplir sus promesas de campaña, que le cuchilie a las bestias al pueblo cuando la banda se quiera alivianar. Y crearon los malandrines a los candidatos a su imagen y semejanza, machos, no tan machos y hembras los crearon.
Y los eligieron diciéndoles: Sean inmundos y multiplíquense, llénense de tierras y sometan al que no se las quiera dar, manden a la perrada a chin…nanear, impongan muchos impuestos, sean como un animal, los más vivos en la tierra. Y además los malandrines les dijeron: aquí les entregamos pa que le entren, toda clase de proyecto y presupuesto, toda clase de caudales, gente y animales y cuanto pueda ser vendido, les damos para que se entretengan al presidente del verde. Y así fue. Vieron los malandros que todo cuanto habían hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció el día sexto.
Así fueron hechos el ife, los partidos, los órganos represores, las campañas y cuanto se necesita para sostener lo que se presume como “democracia”. Los malandrines terminaron su chamba el séptimo día y se descansaron con unas chelas. Aseguró que el séptimo día seria el más feliz para todos y todas cuando se sepa quien es el ganador en este trabajo de la Re-creación.
Este es el origen de las elecciones y el pueblo que fue separado de cualquier posibilidad de su liberación.
Este texto fue revisado y censurado por Fray Luis, el otro franciscano que camina también abajo y a la izquierda.
sábado, 2 de mayo de 2009
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