lunes, 3 de noviembre de 2008

2 de Noviembre DIA DE MUERTOS




Hoy desperté con las ganas de miar y no quiero… con esa canción de Armando Palomas, Jumento Calavera, se levanto de la cama, eran las seis de la mañana y el trabajo lo esperaba, agarro su lonche, le hablo a su perro el “Vamos México” y salio a la calle rumbo al jale, parecía que el día seria como otros, monótono y pesado, pero no fue así, el patrón lo mando a limpiar un cerco por la carretera libre que va a Guadalajara, le gustó la idea, pues trabajaría sólo con la compañía de su chucho que era como su hermano y a su paso. Ahora con sus pensamientos, se fue al predio que tenía que limpiar, que, por el kilómetro 40 estaba. Afiló su casanga colgó su mochila en un frondoso mezquite y la garrafa con agua la dejó al pie del árbol, el vamos México se echo a un lado del agua y lo observó, parecía que ya sabia la rutina de Jumento por lo que espero que los rayos del sol le calentaran el lomo. Calavera agarró el corte de sur a norte pues quería ver a lo lejos la cuesta del zapote que le hacia recordar cuando se fue al gabacho y que tubo que caminar hasta Zacoalco, pues no había tenido dinero suficiente para el camión. Se dio cuenta que aun seguía soñando en viajar y conocer lugares pero su pobreza lo tenia ahí casangueando con la única compañía de “vamos México”.
El monte estaba tupido por lo que había que chingarle, y así lo hizo, el trabajo jamás le asustaba, lo que le animaba en esa chamba, es que a la hora de la comida tendría un tiempo de escribir, esa actividad que ya por este tiempo era un vicio, desde que aprendió en el INEA, ahora todo momento que tiene libre lo aprovecha en escribir.
Su patrón y compañeros de trabajo se burlaban de él, y le decían: “ya de viejo no se quita lo pendejo” por su afición a la escritura, pero nunca a nadie le había contado por que se empeño en aprender a leer y escribir a sus 41 años: aun le dolían las humillaciones que sufrió cuando fue al norte y tener que depender de todos, y ser explotado siempre, razón por la que regresó sin dinero y sin esperanza.
Le pegó duro al jale, y el estar frente a la carretera e imaginar para donde se dirigían todos los vehículos lo habían inspirado, pensó en muchas cosas que podría escribir después de comer su lonche.
A la hora de la comida preparó su lumbre con leña de mezquite para que hicieran braza pues llevaba empalmadas de frijoles y chiles verdes, mientras que ardía la lumbre tomo agua, y sacó su libreta, lápiz y borrador de la mochila donde los traía dentro de una bolsita de plástico, que antes contuvo bombones de la rosa que les gustaban tanto a él y a su perro.





Las brazas estaban en su punto, sacó sus tortillas, las calentó y comieron los dos como siempre, entre empalmada y empalmada le contó al perro lo que quería escribir y que esta vez seria algo dedicado a él, por ser tan buen cuate, el can lo miró como si entendiera y se acerco con Jumento para que lo acariciara y observar nuevamente escribir a su amo, como tantas veces y tantas tardes.
La jornada terminó, Jumento Calavera y vamos México se prepararon para regresar a su casa, guardo la bolsita de sus escritos en una parte de la mochila, donde pudiera sacarla sin tanto problema, le tiro el agua a su garrafa al pie del mezquite, le dio filo a su casanga, se limpio el sudor de la cara y le habló al perro tomando el camino de regreso.
Caminaban a la orilla de la carretera hacia el kilómetro 41+700 donde cruzaron la cinta asfáltica, vamos México se detiene justo en medio del camino para oler los restos de un perro que ahí perdió la vida, cuando Jumento Calavera ve que va un trailer con rumbo a Guadalajara a gran velocidad e intenta salvar al perro pero… solo se oye el impacto cuando los dos cuerpos se rompen y son arrastrados por el pesado camión, dejándolos a gran distancia cerca de un montón de girasoles silvestres que antes Calavera cortara, la mochila se hace pedazos y el escrito dedicado al perro queda a la orilla de la carretera, que dice:

“Vamos México”
Hoy quiero correr encuerado
Salir sin ropa por la calle
Y con eso gritarle a los hipócritas.

Tengo ganas de ser como un perro
Suelto, sin cadenas, completo,
Callejero con vocación bohemia.

Y salir a pasear por los portales,
Saludar a otros perros
Y coquetear con los postes y las llantas.

Quiero ir detrás de las estudiantes
Ser dócil a sus manos cariñosas
Y jugar con sus faldas cortas.

Quiero caminar por el jardín del centro
Subir al quiosco en la mañana
Y mear sin preocupación en una fuente.

Ser amigo de muchos gatos
Que como yo, también sean callejeros,
Y por las noches busquemos el amor,
Con otros perros.

Quiero caminar y correr encuerado
Salir sin ropa por las calles
Y así reírme de los hipócritas.















Las noticias del accidente nunca trascendieron, solo se informo en un reporte escueto en la rancherita en el noticiero de las ocho: “al parecer jornalero desconocido, al ir huyendo de un perro rabioso fue arroyado por vehiculo no identificado a las 18 con treinta, del día 2 de noviembre, quien no contaba con identificación alguna, nadie reclamo su cuerpo, ni sus pertenencias.”


José luis Santana avalos
2 noviembre 2008